Zapatitos negros que me acompañaron en mis primeros años de escuela,
que traje desde tan lejos, de mi bonita Venezuela,
con los que jugué alegre en mis recreos,
con los que quedarán tantos recuerdos,
zapatos viejos que tantos pasos que dimos,
que guardan historias tristes de lo que vivimos,
de barro, charcos, lluvias y países recorridos,
de juegos en el kinder y del adiós a la abuela cuando nos fuimos...
Zapatitos de historia, testigos de la penumbra,
de todo el mal que hizo a una familia la dictadura,
de aquella noche fría en Rumichaca para sellar pasaportes,
sin un rumbo fijo...sin ningún norte,
sólo a lo lejos estaba aquel horizonte,
de la tierra que me vio nacer
y en la que no podía ya crecer.
Zapatitos que hiciste conmigo largas colas que dejaban sin aliento,
para comprar medicinas que necesitábamos o comprar alimento,
zapatitos que guardas el secreto...de lágrimas de mamá cuando estuve enfermo.
De aquí para allá, de allá hasta el fin,
resistieron conmigo y en las pruebas sonreí,
fueron tan resistentes como yo,
tan fuertes como mi corazón.
Zapatos de museo, que en la familia quedarán,
huellas de recuerdos que no se olvidarán.
Por: Lili (L.A.L)
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