jueves, 10 de mayo de 2018

La fuga de un preso



La fuga de un preso

   Estuvo varios años preso y en esos días de soledad cantaba para olvidar su injusta condena, él era inocente.  Entonces un día un nuevo guardián abrió su celda y le dijo: “¡Huye!”.  Y fue así como el turpial salió de la jaula, viendo a lo lejos el niño de 5 años que lo liberó y le decía adiós con su mano.  La madre del niño pagó “la fianza” del ave, orgullosa de lo que su hijo había hecho, aunque el dueño del turpial, estuviera tan furioso.

Por: Lili (L. A. L.) 
Derechos reservados.

El Cuentito






El Cuentito

Había una vez un cuento tan chiquitito que soñaba con ser leído por muchos niños cuando fuera grande.  Pasaron los años y fue leído por los hijos de su dueño, luego por los nietos, bisnietos y tataranietos de éste.

Por:  Lili (L. A. L.)



Valencia, 19 de junio del 2014.
Venezuela – Carabobo.
Derechos de autor reservados.

miércoles, 28 de marzo de 2018

La clave





La clave



   Había una vez un familia de lobos, que vivían en una casa, hecha de troncos, y estaban desayunando, de pronto, sonó la puerta y era un Oso Polar, quería comerse a los lobos, y el papá y la mamá lobo, no estaban allí, dijo la mamá lobo antes de salir:  “No abran la puerta a osos, a depredadores, panteras de nieve o a cazadores”. Eran 3 hermanitos lobos, dos pequeños y uno más grande. 

  Entonces cuando escucharon la puerta, estaba el Oso Polar diciéndoles: “Soy yo niños, su mamá”, y los lobitos le dijeron: Si eres mamita lobo debes dar la clave, la cual sólo la conocía los miembros de la familia, ésta era: “Aaaauuuu”. 

   Pero el Oso Polar no sabía cuál era la clave, así que estuvo adivinando, decía: La clave es “Guuaau guuuaaauuu”, y los lobitos le respondieron: ¡No, ésa no es!. Intentó decir otra: “Miiiaaauuu miiiaaauuuu”, pero los lobitos se rieron mucho, percatándose que no era mamita lobo.  Así que el oso polar se fue, bravo, a comer peces en el lago.  Fin

   Este cuento lo narró mi hijo, es una mezcla de varios cuentos, además que como familia, ellos tienen una clave para saber que es mamá y deben abrir la puerta si oyen esa clave, espero que lo hayan disfrutado tanto como yo.  Gracias por visitar mi blog.  Lili.

lunes, 19 de marzo de 2018

Adivina el animal



   Mi hijo David y yo solemos jugar algo que él llama: "Adivina el animal", sólo lo juega con la familia y con sus mejores amigos, hoy camino a la escuela me dice:

-  Mamá, vamos a jugar, adivina el animal que puede trepar y se mete en muchos problemas.

   Pongo mi cara de pensativa, realmente me pongo a pensar en todos los animales que trepan pero me quedo pensando en eso de "...Y se mete en problemas".  

- Bueno hijo, ¿Será la serpiente?.

- No mamá.

- ¿Será la pantera?.

No, tampoco. No es la pantera. Piensa más.

- Aaaah es Nicolás Maduro (pensé en voz alta, ya que ese hombre es un trepador de poder, y se mete en problemas haciendo lo que hace)

  De inmediato mi hijo me dijo:

- No mamá, ¿cómo se te ocurre?, él no es un animalito, él es un villano, como Guasón. 

- Bueno hijito, entonces ¿Cuál es el animal?.

- Es el mono.

- Ya va, hijo tú dijiste que es un animal que se mete en problemas.

- Si mamá, no te das cuenta que en "Paw Patrol" (Un programa infantil) los monos se meten siempre en problemas.

   Y yo casi me caigo para atrás como Condorito y le digo:

-  ¡Tienes razón hijo! ¡Qué despiste el mío!.

    (L.A.L)

viernes, 24 de noviembre de 2017

Besos de la abuela


Besos de la Abuela

¿Quién no ha tenido una abuelita a quien pudiera abrazar
y que te sentara en tus piernas para poderte cantar,
quizás te leía cuentos, y con galletas y dulces te recibía al llegar?.

¿Quién no tuvo una abuela a quién hoy día pueda extrañar,
que recuerde sus enseñanzas y sus consejos de mamá?.

¿Quién no tuvo una abuelita que cocinaba sabroso,
y que en un diciembre o fin de semana te hiciera un buen sancocho?.

¿Quién no tuvo una abuelita que tal vez no pudo conocer pero
de haberte conocido te habría amado con todo su ser?.

¿Quién no tuvo una abuelita por la cual lloró, que estando pequeño en sus brazos se acurrucó?.

¿Quién no tuvo esa abuela que con un abrazo todo lo calmó,
y con besos en la mejilla nos lleno de su amor?.

L.L (Lili Cuentacuentos)

(Con amor a mi abuela Benilda y a todas las abuelas que nos han amado tanto.
Ilustración: Raquel Díaz Reguera)

jueves, 23 de noviembre de 2017

Barquito de papel

Barquito de Papel



Mamá hazme un barquito de papel,
que sea fuerte que no se vaya a romper,
que atraviese vientos y a mí pueda volver.

Mamá hazme un barquito de papel que quiero navegar,
quiero llevarte conmigo y por muchos países viajar,
juega conmigo mamita y vayamos por el mar,
descubriendo tesoros...las estrellas nos guiarán.

Mamá hazme un barquito de papel,
jugaremos juntos, en este barco hay muchas cosas por hacer,
y mientras navegamos cantemos alguna canción,
imaginemos que estamos en la playa y que nos arropa el sol.

                   L.L.

(Para mis hijos, con amor, su compañera de juegos: mamá
Ilustración: Raquel Díaz Reguera)

domingo, 10 de julio de 2016

Mi mejor amigo Nacho



Mi mejor amigo Nacho

   Nunca había tenido un mejor amigo, aún y cuando ya tenía dos años viviendo en mi nuevo hogar.  Mi mamá trabajaba todos los días para llevar la comida a casa y casi nunca la veía, pues cuando llegaba yo dormía.

   Osy era mi único compañero de juegos lo prefería a él en vez de esos niños que me gritaban gocha por el acento que tenía, pues mi abuelita era de allá, y aunque yo había nacido en Valencia, me había criado mi abuela.  Me sentía muy sola.  Hasta que un día conocí a Nacho, era un cachorrito y le pedí a mi mamá que me lo comprara, no era de raza pura, pero era muy bonito, y al no ser de raza no costó mucho dinero y lo llevamos a casa.

   Al fin tenía un amigo, lo enseñé a ir al baño en un periódico y aprendió muy rápido.  Era mi mejor amigo, ya mamá no podía pegarme con la correa porque Nacho me defendía y si yo lloraba él aullaba de tristeza, me acompañaba en mis juegos, ¡yo era tan feliz con su compañía!.  Pero un día Nacho se portó mal, rompió una bolsa de basura y mi mamá se enojó mucho, y aunque yo ayudé a recoger la basura, mamá le dio una paliza y me dijo:

-          ¡Estoy harta de este perro!.

   No sé a qué se refería porque ella casi no estaba en la casa y era yo quien siempre le botaba su caca y también lo bañaba.  Mamá antes si amaba a Nacho cuando era cachorro, pero al crecer ya no lo quiso, yo no pude evitar que separara a Nacho de mí, no lo pude defender cómo él lo hacía conmigo.  Entendí que algunos adultos sólo aman a los niños y a los animales cuando estamos chiquitos porque les inspiramos ternura, pero cuando crecemos no entienden que somos traviesos, como sí ellos no hubiesen sido niños.


   Lloré mucho, pero de nada sirvió, porque lo regalaron a otra familia, Nacho dejó de comer y finalmente a las dos semanas de estar lejos de mí, murió.  Yo no pude hacer nada por mi mejor amigo, sólo era una niña, y en el mundo de los adultos pocas veces se escucha la opinión de un niño.

Autora: L.A.L. (Lili cuentacuentos)